Maqueta de St. Joan de Caselles.
La educación que unos padres transmitían a sus hijos hace dos generaciones, seguramente seguía siendo válida para que fuera transmitida a los hijos de sus hijos, sin embargo, la evolución de la sociedad actual es tan rápida, que las pautas que la generación de los adultos del siglo XXI recibimos de nuestros padres, nos han servido para vivir hasta este momento, pero ya no nos son útiles para vivir el "bienestar" y lo son mucho menos para nuestros hijos.
Creo que ahora los adultos tenemos que estar preparados para que "nuestros hijos nos eduquen".
La educación es social y cultural y por tanto cambia continuamente, y tenemos que aprender a escuchar a nuestros criterios internos.
De una cosa tenemos que convencernos todos, la educación que nos dieron nuestros padres y educadores, era la mejor que podían darnos, y cada uno de nosotros la hemos ido seleccionando, por eso es frecuente ver, hijos de ideas políticas radicalmente contrarias a las que le fueron enseñadas por sus mayores o ateos en familias muy religiosas, etc.
Aceptemos que la educación recibida nos ha sido útil, pero que cada uno en un momento, tiene que desarrollar su propio criterio personal y único, y si hay algo en estas pautas de comportamiento que no nos hace sentir bien, debemos intentar cambiarlas.
Hay teorías que cargan con la culpa de todo el sufrimiento a los padres y a la educación recibida, yo creo que todos los padres, de cualquier índole, dan a sus hijos lo máximo que pueden darles, aunque a los hijos y a los demás no les parezca bien, ellos hacen todo lo mejor que pueden y no todos pueden lo mismo.
Cada uno debemos seguir educándonos para lograr el máximo bienestar, siguiendo los "pasillos de menor resistencia" y por tanto de menor dolor, estamos en nuestro derecho de cambiar nuestras creencias más profundas si estas nos conducen al sufrimiento, tenemos que educar nuestro pensamiento, aquel que nos hace verdaderamente libres, porque es lo que pensamos, lo que produce nuestras emociones y por tanto nuestro sufrimiento o nuestro bienestar.
Ramón y Cajal decia: "Todo hombre, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".


1 comentarios:
Debemos de desaprender muchas de las cosas que nos han enseñado.
Saludos.
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