10 junio 2009

El arte de vivir es el arte de saber contarselo.

No es una frase mía, es la teoría confirmada con la experiencia de muchas personas que han intentado practicar y lo han logrado para evitar las emociones que hacen daño.
No me he vuelto loca, de verdad, estoy aquí en mi refugio, viendo el mar y leyendo los libros de mi médico que es un hombre buen conocedor del cerebro, de las personas y de las emociones.
Lo que propone, entre otras muchas cosas es que las emociones no son simple reacciones, sino respuestas elaboradas, algunas de ellas automáticas, pero, como tales respuestas, posibles de cambiar si lo deseamos.
Todos los acontecimientos son interpretados por las personas, según su experiencia anterior, conocimiento, etc y el resultado es una emoción; si el pensamiento es el adecuado y se han desterrado los errores cognitivos o de pensamiento y las ideas irracionales que nos hacen sufrir, ese pensamiento no me causará ni miedo, ni angustia, ni enfado, en definitiva no nos hará sufrir.
Hay que usar las emociones para saber que si sufro, me estoy equivocando en el pensamiento.
Es interesante pensar ¿ que hago yo para sufrir? ¿como lo hago?
Practicando y estudiando se puede llegar a conseguir otros caminos neuronales que conduzcan al estado de equilibrio y de no sufrimiento.
Puedo asegurar que mi sabio médico no es un gurú, es un científico reconocido y que enseña el camino hacia el interior de uno mismo y que acompaña en el camino hacia ese conocimiento quién lo necesita y lo desea y que entiende ese proceso como la evolución del ser humano.
Yo deseo firmemente aprender el método y lograr ser feliz la mayor parte del tiempo.
Si alguno desea conocer los errores cognitivos o las ideas irracionales, me lo decís y las transcribo.

1 comentarios:

Alejandro Kreiner dijo...

El camino hacia el interior de uno mismo no es un camino de rosas.

Saludos.